La magia del interés compuesto

retorno por clase de activo
Retorno por clase de activo – Fuente mpmgllc

 

Es famosa la leyenda del sabio hindú y del tablero de ajedrez. El sabio hindú pide como recompensa, por sus múltiples favores, que le paguen de la siguiente manera. El deudor debe ir poniendo un grano de trigo en la primera casilla del tablero de ajedrez e ir duplicando la cantidad hasta la casilla 64. No había granos de trigo suficientes en toda la Tierra para pagar al sabio. A continuación tenéis un simpático link sobre “matemáticas cercanas” que explica muy bien: La leyenda del tablero de ajedrez y los granos de trigo y ejemplifica estupendamente la magia del interés compuesto.

Lo interesante para nosotros de esta anécdota es que ilustra muy bien lo importante que es el interés compuesto para los inversores, pero también lo difícil que es entenderlo y asimilarlo. Por eso, a la mayoría de nosotros se nos pasa la vida sin utilizarlo.

La magia del interés compuesto

A ver que os parece esto… Pedro tiene 25 años y en vez de comprarse un coche con los 25,00 0 euros que le ha dado su abuela (como haría la gran mayoría de sus amigos) decide que debería invertir una parte importante de ese dinero… ¿Por qué? Porque Pedro tiene un amigo que trabaja en Londres en un banco de inversiones y le explica que si empieza a invertir ahora en el futuro podrá ser millonario, ¿es cierto esto?  Pedro hace caso de su amigo y en vez de gastarse los 25.000 en un coche nuevo, le compra a su hermano su coche por 5.000 euros e invierte el resto. Pedro sabe perfectamente que va  a tener que trabajar muchos años debido al cambio poblacional (el que explicamos en las anteriores dósis financieras) ¿Con cuánto dinero se encontrará a esa edad? La contestación, depende mucho de lo que se “atreva” a hacer con esos 20.000 euros:

  • Si los invierte en un producto de renta fija con una rentabilidad esperada del 4% y con comisiones del 1,5% (habituales en España), se encontrará con unos 70.000 euros .
  • Si redujera los gastos totales (comisiones) del producto al 0,3% (algo muy difícil de encontrar hoy por hoy en España, pero posible), la cifra mejoraría hasta 125.000 euros. ¡Casi el doble!
  • Lo maravilloso ocurriría, si además de reducir los gastos al 0,3%, lo invirtiera en renta variable diversificada e indexada con una rentabilidad esperada del 9%. Entonces se encontraría con alrededor de un millón trescientos mil euros. ¡Es decir, sería millonario!

Reducir los gastos y comisiones de nuestra inversión es importante, pero es mucho más importante invertir en los productos adecuados.

La renta variable es la mejor aliada del interés compuesto

Antes de seguir creo que es importante que expliquemos qué es la renta variable y qué es la renta fija

Renta Variable:Son activos financieros que no garantizan ningún tipo de rendimiento, ni tampoco la devolución del capital invertido (el mejor ejemplo son las acciones de compañías - por ejemplo Inditex, Apple...). Con esta definición puede parecer que la renta variable es peligrosa. En cierto modo es así, en el corto plazo la renta variable puede variar mucho su valor (lo que llamamos en el gremio "volatilidad alta"). Pero esto tiene truco, en el mundo de las finanzas existe una relación que casi siempre se cumple, cuanto más riesgo más retorno en el largo plazo. Es decir, cuanta mayor volatilidad uno asuma en el corto plazo, mayor retorno tendrá en el largo. Por eso es tan importante que aquellas personas que quieran invertir para el largo plazo tengan un porcentaje muy elevado del mismo en renta variable.

Renta Fija:Es un activo financiero que, al contrario que la renta fija, si que asegura la devolución del capital invertido y una pequeña rentabilidad. Al ser segura la inversión, y no suponer una volatilidad elevada, la rentabilidad en el largo plazo va a ser muy baja. Por ello las carteras de los inversores a largo plazo debería tener poco porcentaje en renta fija.

Volviendo al ejemplo, si nos centramos en la primera alternativa que le dábamos a Pedro  (la más usada en España), la situación en la práctica es incluso peor. En términos reales de poder adquisitivo (al descontar la inflación) y después de impuestos (que se pagan sobre rentabilidades nominales), las rentabilidades son negativas en España. Es decir, que a los 75 años, se encontraría, “realmente”, con mucho menos de 20.000 euros. ¡Un desastre que explica, creo yo, por qué quizás al final la gente prefiere no ahorrar! Hay numerosos estudios y artículos de prensa en este sentido. Son especialmente interesantes los realizados por el Profesor Pablo Fernández del IESE:

Además, son muy interesantes los estudios del Profesor Jeremy Siegel, de The Wharton School, que demostró en su libro “Stocks for the Long Run” (que va por la quinta edición) que a largo plazo y después de la inflación, la renta variable tiene no solo más rentabilidad, sino menos riesgo que la renta fija (por el efecto de la inflación sobre la renta fija).

El miedo a la renta variable

Entonces, ¿por qué no invertimos en renta variable para el largo plazo? La respuesta está en nuestra psicología humana. La renta variable fluctúa mucho en el corto y medio plazo, aunque funciona fantásticamente en el largo plazo. La renta fija, sin embargo, nos da tranquilidad en el corto plazo, a pesar de que en el largo plazo se comporta mal, especialmente después de la inflación.

Por ello, los asesores y distribuidores financieros tienen dificultad para “atreverse “ a recomendar los porcentajes de renta variable que realmente serían adecuados. Además, es cierto que normalmente, la gente no está preparada para sufrir fluctuaciones del 25 o el 50% en sus ahorros, a los pocos años de invertir. El premio nobel de economía, William Sharpe, decía que habría que inventar las inversiones en Black Boxes. Invertir el dinero y no mirarlo hasta el final de la inversión, para no sufrir con las volatilidades del mercado.

Por ello desde OpSeeker, queremos ayudar a la gente a vencer estos problemas de la psicología humana. Y lo hacemos con nuestras herramientas y con nuestros posts en nuestro blog

Links de interés para trabajar la magia del interés compuesto

En cualquier caso, a continuación ponemos varios links de interesantes webs que abordan acertadamente este problema del adecuado porcentaje de renta variable en la inversión a largo plazo:

  • Nationale Nederlanden en su blog seguros de tu a tu, nos propone la sencilla pero interesante regla del 120. Si a 120 le restas tu edad, ese es el porcentaje que debes tener en renta variable. Por ejemplo, alguien con 50 años, debería tener aproximadamente el 70% en renta variable.
  • Incluso, en el blog de donquijotedelabanca, ya en 2007 recomendábamos las carteras propuestas por el profesor Swensen de Yale.

 

Espero que os haya quedado claro la necesidad de elegir apropiadamente la clase de activos que debéis tener en vuestras carteras para maximizar vuestra salud financiera en el largo plazo. ¿Pensáis que lo mejor es maximizar rentabilidades para el largo plazo con mucha volatilidad en el corto, o preferís dormir todos los días tranquilos y sacrificar las rentabilidades para el largo plazo? ¡Esperamos vuestras respuestas!

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