¿Qué son las finanzas del comportamiento?

Las fintech de moda: los roboadvisors

robo-advisors

Dentro de este tipo de empresas se encuentran los denominados roboadvisors , o asesores automatizados. Los roboadvisors son plataformas web y móvil que crean carteras optimizadas y con comisiones reducidas de una manera completamente automatizada. Para que os hagáis una idea, la reducción de comisiones con la banca tradicional llega en algunos casos hasta el 80%.

Para crear estas carteras, los roboadvisors solo necesitan que el cliente responda un pequeño cuestionario de 10 preguntas, que se llama perfil de inversor. Este perfil de inversor también es usado por los bancos y otras instituciones financieras para asignar una cartera apropiada a sus clientes. Pero ¿Qué intenta descubrir este perfil de inversor? Muy fácil, tres cosas:

  • El riesgo requerido: El riesgo asociado al retorno requerido por el inversor para llegar a su meta. Si una persona tiene como objetivo un 6% de retorno anual no puede pensar que puede tenerlo con un riesgo muy bajo.
  • La capacidad de riesgo: El nivel de riesgo que el cliente puede permitirse. Esto depende de su condición vital. Su salario, sus ahorros, su patrimonio, su situación familiar, su deuda…
  • La tolerancia al riesgo: El nivel de riesgo con el que el cliente se siente a gusto. La tolerancia al riesgo es una característica personal del inversor que viene determinada por su carácter.

Con estos datos, los roboadvisors crean carteras usando fondos de inversiones (os contaremos lo que son en la próxima dosis).

Los gestores automatizados optimizan las carteras para sus clientes. Esta optimización consiste en una maximización del retorno para el nivel de riesgo que el cliente proporciona respondiendo al test de 10 preguntas el día en el que se crea su cartera. Pero los gestores y asesores todavía no incluyen una corriente de pensamiento que nace con el “Prospect theory: Decision Making Under Risk” escrito en 1979 por Kahneman y Tversky (por el cual le dan el premio nobel a Kahneman en 2002, año en que Tversky ya había fallecido) y conocido como economía del comportamiento.

El resultado de dejar a un lado la parte psicológica de las inversiones, lo que llamamos finanzas conductuales o del comportamiento, es que el inversor medio acabará comprando en picos y vendiendo en valles, como lleva haciendo durante toda la historia de la bolsa.

Nosotros queremos ayudar a los roboadvisors, y otras instituciones financieras a mejorar todavía más el sistema financiero trabajando la parte psicológica de las inversiones.

La economía del comportamiento

Con el escrito de Kahneman y Tversky se comenzó una nueva forma de concebir la toma de decisiones en las que existe un componente de riesgo centrada en la conducta del ser humano: la economía del comportamiento. Varios investigadores, economistas y financieros, han seguido desarrollando esta teoría y creando una corriente de pensamiento estructurada y definida, materializada en libros como Exuberancia Irracional (Robert Shiller)Lo qué importa es el porqué (Uri Gneezy y John A. List) Un pequeño empujón (Richard Thaler),  que ayudan a entender de una manera mucho más completa como funciona la mente humana a la hora de tomar decisiones.

En mi opinión, entender mejor nuestra manera de pensar y los errores que estamos predispuestos a cometer al juzgar una situación nos puede ayudar en todos los ámbitos de nuestra vida y por eso os recomiendo leer estos libros.

El siguiente paso es iniciarnos en la parte de la economía del comportamiento que afecta directamente a las inversiones: las finanzas del comportamiento o finanzas conductuales.

¿Qué son las finanzas del comportamiento?

Las finanzas conductuales intentan entender y explicar los comportamientos que siguen los inversores y los mercados. Se diferencian de las finanzas tradicionales en que se centran en como los inversores y los mercados se comportan en la realidad, en vez de cómo se deberían de comportar en teoría. Y el resultado al mirarlos desde esta perspectiva es que su comportamiento poco tiene que ver con lo que marca la teoría financiera tradicional.

En las finanzas tradicionales el ser humano es tomado como racional mientras que en las finanzas conductuales es tomado como normal. El problema es que las personas normales actúan, de vez en cuando, de manera irracional y por ello no se pueden predecir sus decisiones con fórmulas matemáticas y modelos económicos.

Palm Pilot y la exuberancia irracional

Palm pilot
Palm Pilot

 

Os pongo un ejemplo sencillo y que ilustra como a veces el mercado se equivoca. Ocurrió en el año 1999. En este año 3Com, empresa líder el la fabricación de equipos para infraestructuras de redes informáticas, sacó a bolsa alrededor del 5% de una de sus divisiones, la encargada de fabricar el ayudante personal digital (PDA) Palm Pilot. El valor de mercado de las acciones de Palm Pilot que 3Com poseía (el 95% que había conservado y no había vendido en bolsa) pasó a valer en pocos días tres veces más que el valor de mercado de 3Com… ¡Lo que suponía que el valor de 3Com era negativo! Una persona que entendiese que el valor de 3Com no podía ser inferior a 0 y que por lo tanto Palm Pilot estaba sobrevalorada en relación a 3Com podría haberse aprovechado de la situación y haber vendido en corto Palm Pilot y al mismo tiempo haber comprado 3Com.

Esta situación se produjo porque los inversores en ese momento no estaban siendo racionales, se estaban dejando llevar por la fiebre de los PDA y estaban empujando el precio de la acción de Palm Pilot tan alto que su valor llegó a ser mayor que el de Ford y General Motors… ¡juntas!

¿Para qué nos sirve saber de finanzas conductuales?

Las finanzas conductuales se basan en comprender cómo la gente toma decisiones, tanto individualmente como colectivamente. Si somos capaces de entender como los inversores y los mercados se comportan, quizás podremos ser capaces de modificar estos comportamientos para mejorar sus resultados financieros. Es más, la posible unión de las finanzas del comportamiento y las finanzas tradicionales puede hacer que los inversores obtengan mejores resultados. Esto se consigue estudiando el comportamiento real de los inversores e intentando modificarlo para que se acerque más al que el modelo financiero indica o tomando decisiones que ajustan las inversiones al comportamiento del inversor.

Si comprendemos que un inversor tiene una baja tolerancia al riesgo pero al mismo tiempo tiene una alta capacidad de riesgo y un alto riesgo requerido, debemos intentar modificar su sesgo de aversión a la pérdida para  maximizar su tolerancia y que así pueda tener la mejor rentabilidad a largo plazo posible. Os pongo un ejemplo para que se entienda mejor. Si una persona:

  1. Tiene un buen salario, ahorros, patrimonio inmobiliario, no tiene deudas, y no tiene muchos gastos al mes = alta capacidad de riesgo,
  2. Quiere obtener un objetivo de 6% de retorno anual de media durante 20 años = alto riesgo requerido y
  3. Al mismo tiempo no se siente a gusto arriesgando ni el 5% de su capital invertido para obtener sus objetivos = baja tolerancia al riesgo.

esa persona debe trabajar su aversión a la perdida y entender que debe arriesgar en el corto plazo más de lo que creía y que eso le ayudará a tener una mejor salud financiera en el futuro, así aumentaríamos su capacidad al riesgo. En vez de hacer esto, lo que se hace normalmente es colocarle a esa persona un fondo de renta fija para que todo el mundo esté tranquilo. Desde mi punto de vista eso no es un asesoramiento financiero adecuado.

¿Qué tipos de sesgos existen?

No os quiero pegar más la chapa con las decenas de sesgos de comportamiento que tiene el ser humano, pero lo que si que voy a hacer es explicaros las dos grandes categorías en las que se abarcan todos estos sesgos.

Errores cognitivos

El primer grupo se llama errores cognitivos y está formado por los sesgos que tenemos debido a la deficiencia que presenta nuestro razonamiento cognitivo. La mayoría de estas deficiencias vienen dadas por la manera en la que nuestro cerebro percibe, crea memorias y juzga hechos. No somos capaces de realizar cálculos complejos ni de actualizar probabilidades cuando ocurren nuevos hechos y  además procesamos y filtramos información de una manera poco eficiente. Estos hechos hacen que tengamos errores cognitivos que se transforman en sesgos.

Un ejemplo de este tipo de error es la disonancia cognitiva. El ser humano se siente incomodo cuando recibe información que choca con sus creencias o conocimientos. Para resolver este problema nuestro cerebro a veces solo se fija en información que le interesa (exposición selectiva), ignora o modifica la información (percepción selectiva), o recuerda solo aquella información que confirma su conocimiento previo (retención selectiva).
Pongamos un ejemplo sencillo. Un inversor ha decidido que quiere invertir en Inditex porque es una compañía líder en su sector y que tiene unas ventajas competitivas enormes. Con 100,000 euros invertidos en la compañía empieza a leer noticias un tanto negativas, del tipo: Inditex recibe una multa de 10,000 millones de euros por prácticas ilegales y está bajo investigación por competencia desleal y por explotar a sus trabajadores (nada más lejos de la realidad). Lo que hará esta persona, en la mayoría de los casos, es una de estas 3 acciones:

  • Directamente no lee esta noticia porque no quiere ni pensar en la posibilidad de que sus creencias sobre la compañía fuesen erróneas (exposición selectiva),
  • Lee la noticia pero se dice a si mismo que la noticia es tendenciosa y que no va a tener un impacto real, que seguramente Inditex recurrirá la condena y al final se quedará en una anécdota, es más, pensará que seguro que se crea una oportunidad de compra estupenda con la caída que se produzca por los debiluchos que van a vender sus acciones (percepción selectiva),
  • Leerá la noticia, en ese momento sentirá un poco de angustia porque puede ser que la noticia afecte a su posición en la compañía, pero no hará nada en el momento y al cabo de un tiempo se le habrá olvidado (retención selectiva)

Sesgos emocionales

El segundo grupo está formado por los sesgos que vienen dados por la influencia que tienen nuestros sentimientos y emociones en el razonamiento. Se llaman sesgos emocionales.

Los sesgos emocionales nacen espontáneamente como resultado de hábitos, puntos de vista, percepciones, creencias, sentimientos… y pueden causar decisiones irracionales e ineficientes. Nuestros impulsos e intuición crean estas decisiones emocionales y por ello es complicado corregirlas ya que actuar de una manera diferente podría considerarse ir en contra de nuestro verdadero “yo”.
Algunos sesgos identificados por psicólogos se pueden entender fijándonos en nuestras necesidades como seres humanos. Por ejemplo, Maslow identificó una serie de necesidades (de seguridad, psicológicas, sociales, estima, realización personal…) y para satisfacerlas las personas tienden a evitar el dolor pero buscar el placer. Este sesgo que nos hace evitar el dolor (ya sea físico o psicológico) o buscar el placer se considera emocional y se transforma, por ejemplo, en nuestra aversión al riesgo. El sentimiento negativo que sentimos cuando perdemos algo tiene mayor magnitud que el sentimiento positivo que sentimos cuando ganamos algo.

El resultado de este sesgo de la aversión a la perdida es que solemos vender muy rápido nuestras posiciones ganadoras, no las dejamos correr, mientras que nos cuesta mucho vender las posiciones cuando estamos sufriendo grandes minusvalías porque no queremos materializar la pérdida.

 

¡Y hasta aquí la dosis de hoy! ¿Qué os ha parecido? Podéis comentarme vuestras reflexiones o darme cualquier tipo de feedback mandándome un mail a gonzalo@opseeker.com y os responderé personalmente.

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